5 tips para salir de nuestras deudas



En este artículo no vamos a desvelar ningún truco milagroso que permita a las personas en situación de morosidad escapar de su situación, ni difundiremos esa receta mágica e ignota que los expertos en esquivar a los acreedores guardan con celo. Nos limitamos a daros algunos consejos que apelan al sentido común y que, correctamente dirigidos, os permitirán organizar una paulatina salida a esta ominosa situación.
Es obvio que lo primero es reconocer que se tiene un problema de impago y unos acreedores que quieren recuperar el dinero que les debemos. Aunque esto parece de Perogrullo, es un mal endémico en el ámbito de la morosidad que los afectados no se percaten de su precaria coyuntura económica, no le pongan remedio y, de esta manera, continúen aumentado la deuda hasta que ésta es incontenible.
Así, el objetivo de este método de control de gastos es pagar las deudas y limpiar nuestro historial crediticio para poder “empezar de nuevo” financieramente hablando. Salir impoluto del cenagal que supone la morosidad es difícil, pero igualmente impepinable si queremos volver al punto de partida. Aprender a gastar como un consumidor inteligente es la mayor enseñanza que podemos extraer de estos consejos y que, asimilados a nuestra economía familiar, impedirá que volvamos a caer en impagos y deudas.
Algunos consejos que puedes seguir
  1. Salir del círculo vicioso crédito+deuda
Si has llegado a esta situación es porque has tenido, como tantos españoles, una serie de reveses económicos que han mermado tu capacidad adquisitiva, teniendo que recurrir a préstamos personales y tarjetas de crédito. En algunos de estos casos, no podemos soslayar que una mala planificación de gastos haya sido el desencadenante, por lo que la primera medida que debemos tomar es eliminar las tarjetas de crédito de nuestra cartera (ser expeditivos tijera en mano suele ser muy efectivo).
Otro recurso de financiación muy en boga dada su facilidad de tramitación son los préstamos y créditos rápidos que inundan la publicidad tanto en internet como en televisión y radio. Estos productos crediticios deben ser tomados como último recurso ante problemas puntuales de liquidez y nunca como un método de financiación recurrente. La facilidad de solicitud de los créditos rápidos de Sucredito.es o los microcréditos de Pepedinero se convierten así en un producto muy goloso, pero cuya indigestión nos puede pasar factura. Nuestra recomendación es que no los solicitemos si prevemos problemas para devolverlos en el plazo estimado, para no incurrir en más impagos.
  1. Ordenar y clasificar tus gastos
En este punto comenzamos la organización de los gastos, propiamente dicha. Para ello debemos dividirlos en tres grupos atendiendo a su importancia: “ineludibles, “prescindibles” y “deseables”. Los primeros son aquellos de los que no podemos deshacernos ya que inciden directamente en nuestra calidad de vida de manera directa e inmediata: el pago de la vivienda, del consumo energético, comida o medicinas. Los gastos “prescindibles” son aquellos que podemos apartar durante este tiempo de ahorro, como utilizar el transporte público en detrimento del coche, o comprar productos genéricos en la cesta de la compra. Finalmente, entre las “deseables” encontramos aquello que directamente repercute en nuestra calidad de vida porque nos gusta, pero que son absolutamente accesorios: salidas a comer, caprichos tecnológicos o viajes, que deberemos posponer para un mejor momento financiero.
Para controlar estos gastos, toma papel y lápiz, o el una tabla en el ordenador y anota la cantidad que gastaste el mes pasado y apúntala en su categoría correspondiente. El objetivo ahora es tener una fotografía de nuestros gastos, todavía no hemos empezado a ahorrar.
  1. Prepara un plan de pagos
Ahora sí. Lo primero que debemos tener presente es nuestro principal objetivo es “ahorrar” dinero para empezar a pagar lo adeudado. Por lo tanto debemos valorar nuestra capacidad de ahorro y clasificar a nuestros acreedores para comenzar a planificar un orden de pagos. De nuevo, debemos tirar de papel y lápiz y elaborar una lista con el nombre del acreedor, la cantidad, el interés, la antigüedad de la deuda.
Una vez que tengamos todo anotado, analizaremos a nuestros acreedores y tomaremos decisiones en consecuencia. Podemos acometer distintos métodos, uno de ellos consiste en empezar a pagar la deuda que tenga la tasa de interés más alta, para extraerle más rendimiento a esta iniciativa; otro método, por el contrario, consiste en abonar las deudas más pequeñas, así no lograremos quitarnos mucha deuda, pero nos aportará mayor satisfacción personal al poder eliminarlas de nuestra lista. En ambos casos, para tener éxito debemos ser concienzudos en aplicar el sistema.
  1. Empieza a abonar las deudas
La idea principal es que debemos ir pagando a todos nuestros acreedores para evitar incurrir en impagos y que nos repercutan recargos. Damos por hecho que ya has intentando una negociación con ellos para lograr posibles quitas y prórrogas. En cualquier caso, el método más efectivo consiste en abonar lo mínimo posible a cada uno de ellos sin caer en mora. De esta manera valoraremos nuestra capacidad real de cumplir con nuestra planificación de pagos y, además, estaremos dando la cara con cada uno de ellos. En meses posteriores, si comprobamos que ritmo de ahorro es mayor nos plantearemos aumentar las cantidades abonadas mensualmente.
  1. No te olvides de ti mismo
Una vez inmersos en esta dinámica de pagos y de ahorro podemos incurrir en olvidarnos de nuestras propias necesidades por anteponer el pago de la deuda ante otra cualquier consideración. Es por tanto muy crear una categoría propia de gastos personales donde ingresemos pequeñas cantidades de dinero que reservaremos para gastos personales, ya sean imprevistos o algunos caprichos. Esta partida de ahorro, por pequeña que sea, nos aportará una inyección de moral para llevar a buen puerto estas iniciativas de ahorro.

Fuente: planeatusfinanzas.com

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